La industria aeronáutica, a pesar de la significativa reducción productiva que ha sufrido desde la era soviética, sigue siendo una de las ramas de la economía rusa más críticas para el sistema económico. Los ingresos obtenidos por los operadores de este sector en el año 2011 ascendieron a más de 600 mil millones de rublos (cerca de 20 mil millones de dólares). La aeronáutica militar se considera el sector con la mayor contribución a la rentabilidad de la industria de la aviación. A nivel mundial Rusia ocupa el segundo lugar (con más de 100 aviones al año) en la fabricación de aviones de combate y el tercero (con cerca de 300 helicópteros al año) en la fabricación de helicópteros de combate.

La industria de la aviación emplea a más de 400.000 trabajadores cualificados y crea cientos de miles de empleos en sectores relacionados, como la metalurgia, industria química, construcción de aparatos de precisión, industria armamentística y muchos otros. Es importante señalar que la industria aeronáutica (principalmente, la militar) proporciona significativos ingresos gracias a las exportaciones, que están cifrados anualmente en miles de millones de dólares.

Antecedentes históricos

El desarrollo de la producción aeronáutica rusa se inició a principios del siglo XX, del mismo modo que en otros países desarrollados, sin embargo, su evolución fue relativamente lenta. Antes de la Primera Guerra Mundial, el Imperio ruso poseía la mayor flota aérea militar del mundo, aunque casi todas las aeronaves eran de fabricación extranjera. El primer pedido importante de aeronaves rusas, con un total de 262 unidades, fue recibido en mayo de 1914. En aquel momento, en Rusia prácticamente no existía una producción propia de equipos e instrumentos para las aeronaves, lo cual dificultaba, en gran medida, el desarrollo de la industria de la aviación. A pesar de ello, hacia el año 1917, el Imperio ruso contaba ya con 15 plantas de fabricación de aeronaves y 6 plantas de fabricación de componentes del motor, que producían un total de 5600 aeronaves (casi todas ellas, bajo licencia de empresas europeas).

Después de la revolución y confirmación del poder soviético, se inició un desarrollo muy activo de la industria aeronáutica, considerada por el gobierno soviético como uno de los elementos críticos para la defensa de la nación. Ya en 1918 se fundó el Instituto Central de Aéreo- hidrodinámica, que llegó a convertirse en el centro del diseño aeronáutico soviético. En los años 1920 y 1930 se constituyeron numerosas empresas que formaron la base del sector aeronáutico de la antigua URSS, constituido por numerosas fábricas de ensamblaje de piezas y de fabricación de motores y aparatos de precisión, así como por plantas de metalurgia no ferrosa. Sólo en el período entre 1933 y 1937, la fabricación aeronáutica se quintuplicó.

En los años 30 se iniciaron los primeros vuelos regulares entre las ciudades importantes del país, aunque esta forma de transporte, debido a la escasa comodidad que permitían los aviones de aquellos años, no era todavía demasiado popular. Pero en la fabricación de aparatos militares, la URSS se convirtió en uno de los líderes mundiales, con diseños de Tupolev, Petlyakov, Lavochkin, Polikarpov, Yakovlev y otros cumpliendo los estándares internacionales. Como resultado de ello, a principios de la Segunda Guerra Mundial, la URSS tenía más de 20.000 aviones de combate, y para el final de la guerra se habían fabricado ya cerca de 130 mil unidades.

En la era de la posguerra se inició un rápido desarrollo de la aviación civil. En particular, la Unión Soviética fue uno de los primeros países del mundo en producir en masa aviones de pasajeros a reacción. El inicio de la aviación a reacción en la URSS llegó con el Ty-104, del cual se fabricaron 200 unidades en cinco años y que fue, durante un tiempo (debido a la suspensión de los vuelos British Comet), el único avión a reacción operativo destinado a la aviación civil. No menos legendario es el Tu-144, uno de los dos únicos aviones de pasajeros supersónicos fabricados en serie. En total se fabricaron 16 de aquellas aeronaves, y aunque no estuvieron en funcionamiento durante mucho tiempo, el Tu-144 demostró perfectamente las posibilidades de la industria aeronáutica soviética.

La misma rapidez de desarrollo experimentó el sector de fabricación de helicópteros: las plantas de fabricación de Mil y Kamov garantizaban la demanda del país, tanto de helicópteros civiles, como militares. El primer helicóptero en serie, el Mi-1, comenzó a fabricarse ya en 1952, y hacia el 1957 el mayor helicóptero pesado fabricado en serie, el Mi-6, realizó su primer vuelo (su sucesor, el Mi-26, se convirtió en el mayor helicóptero fabricado en serie del mundo). El diseño del singular Mi-12, con las hélices colocadas en los laterales y una capacidad de carga de más de 40 toneladas, el multifuncional Mi-8, que se convirtió en el helicóptero más vendido en el mundo (con más de 12.000 unidades), el helicóptero naval antisubmarino Ka-25 y muchos otros diseños lograron colocar la industria de la construcción de helicópteros de la URSS en los primeros puestos.

 
 

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