La minería y la industria manufacturera, debido a su importancia en el Producto Interno Bruto (PIB) de Rusia, son las ramas más importantes de la economía rusa que facilitan en la mayor parte la existencia de los demás sectores. En particular, los ingresos de la exportación de productos minerales, especialmente del petróleo y gas, así como los de la producción manufacturera, sin incluir los alimentos y la industria ligera, superan el 70% del volumen total de las exportaciones.

En 2012 los ingresos del petróleo, productos derivados del petróleo y del gas natural ascendieron a 350 mil millones de dólares. Los metales ferrosos y no ferrosos, a su vez, aportaron unos 35 mil millones de dólares. Las exportaciones de carbón, diversos minerales, piedras preciosas y otros recursos naturales también contribuyeron a los resultados. 

Antecedentes históricos

La industria manufacturera en Rusia existió solamente a nivel artesanal hasta los siglos XV y XVI. Había muchos talleres independientes, en los que se producían implementos agrícolas, objetos de uso doméstico y armas. La extracción de minerales estaba limitada a minerales metálicos fácilmente accesibles y a ciertos recursos minerales.

La situación empezó a cambiar con la creación de un estado centralizado que requería una gran cantidad de armas constantemente, incluyendo artillería. Además, la principal fuente de metales no ferrosos para Rusia eran los países vecinos, que se veían envueltos en constantes guerras con ella, lo que producía un impacto negativo en el volumen y la estabilidad de los suministros. Hacia finales del siglo XV en el país se organizaron las primeras expediciones oficiales de búsqueda de minerales metálicos. Simultáneamente, surgieron las primeras manufacturas.

La minería ganó un mayor impulso en los siglos XVI y XVII, cuando se sentaron las bases para la extracción de minerales controlada por el Estado. Se estableció una institución administrativa Kamenny Prikaz, que fue responsable solamente de la minería. Simultáneamente, surgieron los altos hornos para la fabricación de hierro, permitiendo aumentar la cantidad de metal fundido y disminuir su costo, lo que fue una verdadera revolución en la metalurgia. No obstante, una parte importante de los productos metálicos aún se importaba del extranjero. Las primeras descripciones del petróleo ruso se remontan al siglo XVII, cuando este mineral fue descubierto cerca del ostrog de Irkutsk y fue descrito en 1684.

Al igual que para las otras ramas de la industria rusa, el siglo VIII y las reformas introducidas por Pedro el Grande fueron un punto de inflexión para la minería y la manufactura. El imperio emergente, más que nunca necesitaba su propia industria bien desarrollada, ya que debido a la guerra de los veinte años con Suecia, uno de los principales importadores a Rusia, la importación de productos metálicos disminuyó drásticamente. Fue durante el reinado de Pedro el Grande, cuando se inició la exploración de los Urales, con sus ricos yacimientos de materia prima (hacia el 1725 representaron el 75% de todos los metales extraídos en Rusia), y el volumen de producción en la industria manufacturera fue aumentando rápidamente. El primer intento de establecer una refinería de petróleo también data del siglo XVIII. La refinación del petróleo que se extraía en el valle del río Ujtá, comenzó en 1745, pero no duró mucho debido a la baja demanda del producto.

La segunda etapa importante fue durante la segunda mitad del siglo XIX, cuando el rápido crecimiento de la economía rusa se tradujo en un aumento en la extracción de recursos naturales y en un incremento del volumen de producción en la industria manufacturera. Los ferrocarriles que se convirtieron en los mayores consumidores de metales requerían mucho carbón (que también se consumaba por la industria manufacturera y se usaba como combustible básico en las zonas urbanas). El desarrollo de la nueva agricultura aumentó la demanda de fertilizantes minerales, y en consecuencia, la de materias primas correspondientes. Surgieron también los primeros campos petroleros a gran escala. El primer pozo de explotación fue perforado en 1864, y la primera refinería para procesar el petróleo, subido hacia la superficie de forma natural, sin necesidad de perforaciones, fue fundada en 1863. AL comenzar la Primera Guerra Mundial, el Imperio ruso era uno de los líderes mundiales en la extracción de recursos naturales y en volúmenes de producción de la industria manufacturera, a pesar de que se clasificó por debajo del primero, por indicadores absolutos, mostró la segunda dinámica de crecimiento del mundo en estas ramas (después de los EE.UU.).

Al terminar la Primera Guerra Mundial y la Guerra Civil, la industria manufacturera rusa estaba semidestruida y los vínculos productivos, incluyendo el suministro de materias primas, se perdieron. Además, surgieron importantes problemas de transporte. Como resultado, en la Rusia soviética se dedicó mucho tiempo a restaurar lo que se había destruido en la minería y en la industria manufacturera. Sólo a partir de principios de 1920, comenzó el crecimiento real de la producción, y la exportación de recursos naturales, junto con la de productos agrícolas, se convirtió en una de las principales fuentes para financiar la industrialización a gran escala.

Muchas nuevas empresas manufactureras surgieron en el período desde 1920 hasta 1930, entre las cuales verdaderos gigantes industriales como el Complejo metalúrgico de Magnitogorsk, así como las plantas metalúrgicas de Zaporiyia. Se puso mayor énfasis en el desarrollo de la industria de metales ferrosos y no ferrosos, que eran muy necesarios para la fabricación de diversos artículos, tanto militares como civiles. Además, se construyeron nuevas refinerías de petróleo, en su mayor parte, en la relativamente pequeña región del Cáucaso.

Después de la Segunda Guerra Mundial y de la reconstrucción de posguerra de la industria, una nueva etapa en la historia de la minería y la industria manufacturera se debía al desarrollo de campos petrolíferos y de gas en Siberia Occidental, entre 1960 y 1970. Su explotación junto con la construcción de las relativas plantas productivas, permitió que la URSS estuviera entre los tres mayores exportadores de petróleo y de gas.

 
 

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