La producción de materiales de construcción y acabados es un sector muy importante de la economía rusa en la actualidad, debido a un impulso reciente en el desarrollo residencial y en la construcción de oficinas, almacenes, carreteras, etc., lo que genera una enorme demanda de este tipo de productos. Como resultado, la producción rusa de materiales de construcción y acabados está creciendo constantemente.

En 2012, se reportó el crecimiento más importante en la producción de materiales no metálicos, tales como grava, gravilla y arena, el que estuvo por encima del 17% respecto al año 2011 o de 412,5 millones de metros cúbicos. El aumento en la producción de materiales para aislamiento térmico a base de fibra mineral y de vidrio llegó al 10,4%. La producción de concreto alcanzó un aumento del 9,6%. El sector cementero vio casi el mismo progreso con un 9,5%.

El sector continua estando en fase de expansión, algo muy atractivo en términos de inversión, ya que el potencial de producción aún no se ha alcanzado completamente.

Antecedentes históricos

Por un largo período, en Rusia no existió un mercado de materiales de construcción ni de acabados. La madera, en la mayoría de los casos en bruto, fue prácticamente el único material utilizado en la construcción. Un escaso número de materiales de construcción y de acabado eran de fabricación casera, como las pinturas minerales o los elementos de fijación. La demanda de materiales como ladrillos, vidrio, arena, grava y pinturas creció en el siglo XVIII, cuando la economía estaba floreciendo y la gente rica adoptó el estilo de vida europeo. Una parte de los materiales fue importada y la otra parte fue fabricada por las primeras empresas manufactureras e industriales de Rusia.

El desarrollo de la industria de materiales de construcción y acabados pasó a un nuevo nivel a mediados del siglo XIX, cuando la construcción con piedra era común. Las fábricas de ladrillos se multiplicaron sobre toda la parte europea del Imperio ruso. La primera fábrica de cemento se abrió en San Petersburgo en 1839. En 1913, la producción de cemento en todo el país llegó a 1,78 millones de toneladas. Se produjeron materiales como baldosas cerámicas, vidrio, construcciones de metal, hormigón, arena de cantera, grava, arcilla y otros. En general, la producción del sector podía competir a nivel mundial, permaneciendo ligeramente por detrás de las principales economías del mundo.

En los primeros años de la Rusia soviética hubo un gran impulso en la producción de materiales de construcción y de acabados, porque el país necesitaba recuperarse después de la Primera Guerra Mundial y de la Guerra Civil. Un gran número de edificios necesitaban ser reconstruidos o renovados. Más tarde, en la segunda mitad de la década de 1920, cuando la construcción industrial se estaba desarrollando en todas las regiones del país, la demanda de materiales de construcción y acabados se multiplicó. Los gigantes industriales, como Donbás, el Complejo Industrial de Magnitogorsk, las plantas de Komsomolsk del Amur, y muchos otros requerían enormes cantidades de materiales.

Se construyeron nuevas plantas de cemento (de Podgorensky, Ust-Katav, Kuvasay etc.), lo que incrementó la producción de cemento hasta 5,77 millones de toneladas en 1940. La producción de otros materiales de construcción, como ladrillos, hormigón, betún, vidrio, etc., aumentaba proporcionalmente. La industria sufrió graves pérdidas durante la Gran Guerra Patriótica, cuando una gran parte de instalaciones del sector se quedó en las áreas ocupadas o en las zonas de las operaciones militares.

En el período de posguerra, cuando casi un tercio del país tuvo que ser reconstruido, la producción de materiales de construcción y acabados era una prioridad. Las tasas de producción se dispararon, incluso respecto a las cifras de preguerra. Nuevas instalaciones, como las plantas de cemento de Pikaliovo, Bélgorod, Mikolayiv, Chimkent, Uliánovsk, Áchinsk, Stari Oskol y Kamenets-Podolsky, se pusieron en funcionamiento en las siguientes décadas. Se estableció la producción de elementos prefabricados de hormigón armado a gran escala, que eran los materiales más populares en la construcción residencial e industrial. En 1950, la Unión Soviética fabricaba 1,3 millones de m³ de paneles y bloques de hormigón prefabricado. En 1960, la producción alcanzó los 30,2 millones de m³, 84,6 millones de m³ en 1970, 122 millones de m³ en 1980 y 151,0 millones de m³ en 1985.

 
 

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