Debido al tamaño del país y a las distancias, que se recorren en el tráfico de pasajeros y mercancías dentro de Rusia, el transporte y la logística han sido siempre una de las principales prioridades de la economía nacional, ya que sin un transporte desarrollado es imposible crear un espacio económico funcional.

El sistema de transporte de Rusia de hoy tiene las siguientes características:

  • más de 87.000 km de vías de ferrocarril;
  • más de 750.000 km de carreteras asfaltadas;
  • más de 600.000 km de rutas aéreas;
  • más de 115.000 km de vías fluviales navegables;

En total, esta industria junto con el sector del transporte por tubería, emplea a más de 3 millones de personas, es decir, aproximadamente el 4,5% de la población activa. Debido a las grandes distancias y a la dureza del clima, el volumen principal del sistema de transporte recae sobre el sistema ferroviario, el cual representa casi el 80% del tráfico de mercancías y el 45% de los pasajeros, mientras que para el transporte por carretera estos indicadores son del 35% y del 1,5% respectivamente. Al transporte fluvial corresponden cerca del 5% del tráfico de mercancía y el 15% del tráfico de pasajeros. Casi el 20% de los pasajeros viajan por aviones, mientras que el movimiento de mercancías por vía aérea tiene un porcentaje de poca importancia.

Sin embargo, las perspectivas para el desarrollo del sistema de transporte son alentadoras, ya que el transporte de mercancía se vuelve cada vez más complejo, lo cual requiere la expansión y mejora de la red de transporte, porque de la movilidad de la población rusa (6.300 km por persona en 2010) es varias veces inferior a la de Europa y los EE.UU. (15-30 mil kilómetros al año).

Antecedentes históricos

El sistema de transporte en Rusia apareció al poco de establecerse un estado centralizado. Ya en el siglo XI los viajeros extranjeros remarcaban el organizado sistema de caminos en la Rus de Kiev. Sin embargo, si hablamos del transporte como sistema, entonces su aparición no fue hasta el siglo XVIII, cuando se creó una red de estaciones postales, facilitando el tráfico de pasajeros (aunque en cantidades muy limitadas) y el envío por correo a nivel nacional. No obstante, la entrega de mercancías, especialmente en áreas remotas, seguía siendo un proceso largo y complicado, ya que el transporte marítimo no estaba realmente disponible (la entrega de mercancías que salían de San Petersburgo hasta el Lejano Oriente requería pasar por toda Europa, África y Asia, aparte del viaje de vuelta), y el tráfico por las tierras orientales recorría enormes distancias, raramente superadas de una sola vez (y por lo tanto había que esperar un invierno para continuar el viaje).

En el siglo XIX la situación mejoró gracias al desarrollo de la construcción de carreteras, lo que simplificó considerablemente el transporte de mercancías y pasajeros desde la parte central del país a Siberia; sin embargo, el Lejano Oriente permaneció subdesarrollado precisamente debido a las dificultades con el sistema de transporte. Todo cambió substancialmente durante la segunda mitad del siglo XIX, cuando comenzó la construcción de vías de ferrocarril. La primera de ellas, entre Moscú y San Petersburgo, fue inaugurada en 1837, y para 1893 el Imperio ruso ya tenía una red ferroviaria de más de 32.000 kilómetros, que representaba el 5% de la extensión de la red ferroviaria mundial. En 1891 comenzó la construcción de la vía de ferrocarril más grande del mundo (9.298 km), el Transiberiano, y en 1897 se construyó una conexión entre el Transiberiano y otra línea férrea, el Transmanchuriano. En 1901 se estableció el servicio regular de transporte entre San Petersburgo y Vladivostok, y en 1903 fue inaugurado el ferrocarril entre Manchuria y Port Arthur. En 1904, el Transiberiano fue completado gracias a la finalización de la construcción de la ruta Circumbaikal, para la cual fue empleada una solución ingenieril singular; basta decir, que para la sección de 89 kilómetros cerca de la orilla del lago Baikal fue necesaria la construcción de 38 túneles de una longitud total de 7,2 km, seis grandes puentes, 16 galerías independientes y cerca de 280 muros de contención con una longitud total de unos 29 km.

Tras la revolución y la Guerra Civil Rusa el transporte público entró en decadencia, y durante los primeros años de mandato soviético fue necesario trabajar activamente para restaurarlo. Este proceso no fue completado hasta finales de 1920, cuando comenzó el desarrollo del sistema de transporte. Se extendieron líneas de ferrocarril y carreteras pavimentadas hasta nuevos centros económicos, industriales y zonas mineras. Por ejemplo, en 1930 fue completado el ferrocarril Turquestán-Siberia de casi 1500 kilómetros de extensión. En este mismo período, en 1923, fue inaugurada la primera línea aérea de servicio regular, Moscú – Nizhni Nóvgorod. Sin embargo el tráfico aéreo comenzó a desarrollarse más activamente en la década de 1930. La red de transporte aéreo del país fue de 15.426 km en 1929; 26.310 km en 1930; 27.716 km en 1931 y 31.934 km en 1932.

Después de la Gran Guerra Patria nuevamente surgió la necesidad de reconstruir el sistema de transporte, cuya finalización llegó a principios de los años 50. El transporte en la Unión Soviética se desarrolló a un ritmo razonable; se extendieron las carreteras y vías ferroviarias, aumentaba el número de aeropuertos y la cantidad de pasajeros transportados por vía aérea. Sin embargo, hubo varios estallidos de actividad, el principal de los cuales estuvo relacionado con la construcción del ferrocarril Baikal-Amur (BAM). Estrictamente hablando, la idea se originó durante el siglo XIX, y el primero ramo fue realizado entre 1938 y 1951, pero la construcción de la sección entre Ust-Kut y Komsomolsk del Amur, que llegó a convertirse en la parte más conocida de todo el proyecto, con una longitud de 3.145 kilómetros, no comenzó hasta 1974. La construcción fue extremadamente difícil y cara. El ramo principal se completó en 1984, pero la última de las secciones más importantes no fue operativa hasta 2003, cuando se terminó la construcción de 25 años del túnel de Muya del Norte de 15,3 km.

 
 

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